uso indebido de drogas
El uso indebido de drogas y la predisposición de los jóvenes a caer en ello es una realidad que nos concierne como integrantes de una sociedad que tiene esta conflictiva entre otros emergentes. Recordemos que como docentes somos responsables no sólo de transmitir cultura, sino también de actuar como agentes de salud en la comunidad educativa.
Este delicado tema que nos ocupa, suele quedar contaminado por prejuicios, falsos conceptos y creencias que implican la intervención sobre la realidad de las situaciones que se presentan durante la experiencia docente.
Una de las aproximaciones prejuiciosas respecto al uso indebido de drogas es la de considerar que se trata de una enfermedad con características tanto causales como de evolución definida, lo cual no sólo simplifica y agota las posibilidades de ampliar la compresión y el compromiso con el problema, sino que conlleva a negar en gran parte la participación del docente por considerar, erróneamente, que, el conflicto atañe a la individualidad del "enfermo", y a su ámbito familiar y por lo tanto de su historia personal y/o hereditaria.
Esto implica el peligro de aislar, marginar al joven adicto y su problemática, asumiendo una actitud de protección reactiva del resto de los jóvenes que aún no "hayan entrado" en el uso indebido de drogas. Con esto nuevamente se desconoce que tanto los jóvenes adictos a drogas como los expuestos a ellos, por estar inmersos en una sociedad en la que el problema es una realidad ya instalada, precisamente son representantes de una crisis social que abarca un ámbito mayor que el de la individualidad y que no sólo se constituye en una problemática local sino que tiene emergencia mundial.
Hay que considerar tres grandes factores causales que interactúan permanentemente cuando se da un caso de adicción. Es innegable que hay aspectos que conciernen a la personalidad del joven en cuestión, quien es portador de una historia tan suya que es por tanto única y que de algún modo explica por qué de una misma familia no todos los miembros fueron, son o serán adictos a las drogas. La persona que entra en el uso indebido de drogas pertenece a un grupohumano básico como es la familla que también tiene una historia, características vinculares y de crecimiento que pueden incidir de manera diferente en cada uno de sus componentes. Tampoco podemos atribuir el problema a la desintegración del grupo familiar por separación de los padres, ausencia o fallecimiento de alguno de ellos, ya que estos acontecimientos de la realidad no necesariamente se corresponden con conflictivas intrapsíquicas que sena determinantes de problemáticas psicosociales personales. Pero es obvio que nuestra historia tiene mucho que ver con la historia familiar y el lugar que en ese grupo ocupamos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario